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  • La magia de Pierre Sage en RC Lens

    Por Damien Kosinski. Entrenador y analista individual y colectivo de fútbol. Autor del libro "Espacio y Tiempo en el Fútbol" publicado por la editorial LIBROFUTBOL.com. Inicios y formación Nacido en Francia el 5 de mayo de 1979 en Lons-Le-Saunier (Jura), Pierre Sage se orientó desde muy joven hacia la dirección técnica en lugar de buscar una carrera como jugador profesional. Se especializó en la formación de jóvenes, un ámbito donde desarrolló una sólida reputación gracias a sus competencias pedagógicas y su comprensión del juego. Carrera en la formación Trabajó durante varios años en diferentes estructuras de formación, concretamente en clubes y academias donde dirigió a equipos juveniles. Su enfoque se centró en el desarrollo técnico, táctico y mental de los jugadores. Pasó, entre otros, por el centro de formación del Olympique de Lyon (uno de los más reputados de Francia), donde ocupó funciones importantes en las categorías inferiores. Ascenso en el Olympique de Lyon Pierre Sage ganó visibilidad cuando se incorporó al cuerpo técnico profesional del OL. En 2023, en un contexto deportivo difícil para el club, fue nombrado entrenador interino del primer equipo. Contra todo pronóstico, logró enderezar el rumbo y mejorar el rendimiento del equipo gracias a: Mejor organización táctica. Gestión humana serena. Recuperación de la confianza de los jugadores. Sus contundentes resultados le permitieron ser ratificado en su puesto, lo que marcó un punto de inflexión trascendental en su carrera. Estilo y filosofía Pierre Sage es reconocido por: Pedagogía, heredada del mundo de la formación. Calma y su capacidad para gestionar grupos. Visión colectiva del fútbol. Prioriza un juego estructurado, basado en la disciplina táctica y la inteligencia de juego. Reconocimiento Su trayectoria se cita a menudo como atípica: ilustra la posibilidad de triunfar al más alto nivel sin haber sido un jugador profesional de primera línea, apoyándose en la formación y el análisis del juego. La formación del RC Lens en fase defensiva En esta temporada 2025/2026, el RC Lens versión Pierre Sage se orienta mayoritariamente hacia un sistema 1-5-4-1. Pero detrás de esta organización que puede parecer clásica, reside justamente toda la singularidad de Pierre Sage. En efecto, se apoya en principios de juego sólidos al tiempo que otorga una verdadera libertad de expresión a sus jugadores, a condición de que esta se inscriba dentro de una estructura colectiva rigurosa. Este enfoque permite que su equipo sea particularmente adaptable. A lo largo de un mismo partido, el RC Lens puede evolucionar en un 1-5-4-1 y luego cambiar a un 1-5-2-2-1, un 1-5-3-2 o incluso un 1-5-2-3, en función de las exigencias del juego y de las situaciones que se presenten. Esta capacidad para transformarse permanentemente se basa en una gran comprensión mutua entre el entrenador y sus jugadores. El adversario se encuentra entonces ante un bloque móvil, difícil de descifrar, que se adapta constantemente; casi como un líquido que adopta las formas y responde a las exigencias del juego. Esta filosofía evoca el famoso pensamiento de Bruce Lee: Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza. Si pones agua en una botella, se convierte en la botella. Si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé como el agua, amigo mío. Hemos elegido un partido de referencia para este capítulo: OM – RC Lens. Este encuentro enfrenta a dos entrenadores con ideas de juego muy definidas. En esta secuencia se observa especialmente la capacidad del RC Lens para transformarse, casi como un líquido, con el fin de adaptarse al juego rival en fase defensiva. En esta imagen, el equipo comienza en un 1-5-4-1 muy compacto que obliga a los jugadores marselleses a retroceder y a hacer circular el balón hacia atrás. En esta otra imagen nos situamos prácticamente en la misma zona y a la misma altura que en la secuencia del 1-5-4-1. Sin embargo, aquí se observa una evolución en la organización del RC Lens. En efecto, el equipo pasa de un 1-5-4-1 a un 1-5-3-2. Como se puede ver en este plano, esta adaptación interrumpe las líneas de pase del poseedor del balón del Marsella. Reduce sus opciones hacia adelante e impide que su equipo imprima velocidad al juego al cerrar los espacios clave entre líneas. En esta imagen, el bloque del RC Lens está posicionado ligeramente más arriba, en el tercio medio. El equipo adopta entonces una organización 1-5-2-3. Esta modificación se ajusta de forma natural a la estructura rival: tres atacantes del Lens para presionar a los tres defensores del Marsella, dos mediocampistas frente a los dos mediocampistas adversarios, mientras que la línea de cinco defensores asegura la cobertura y los desdoblamientos. Esta distribución permite equilibrar las relaciones de fuerzas en todo el campo, ofreciendo al mismo tiempo la posibilidad de cambiar de sistema rápidamente. Sobre todo, reduce el espacio-tiempo a disposición de los marselleses, limitando su capacidad para acelerar el juego. Para concluir este capítulo, observamos en este plano a los jugadores de Pierre Sage evolucionar en una organización 1-5-2-2-1. En esta estructura, el delantero centro bloquea la línea de pase entre el poseedor del balón y el mediocampista defensivo del Marsella. Detrás de él, los dos mediapuntas cierran las opciones hacia los defensores exteriores del sistema de tres del OM. Este trabajo permite liberar tiempo y espacio para los dos mediocentros del Lens, quienes pueden entonces bascular y encimar a los mediocampistas rivales en su zona. El conjunto crea un verdadero efecto dominó: cada movimiento es coordinado y refuerza la eficacia colectiva. Al mismo tiempo, la línea de cinco defensores puede bascular para aportar densidad manteniendo una estabilidad esencial para gestionar un eventual juego en largo a la espalda. Este capítulo saca a la luz la excelente comprensión entre los jugadores y los principios defensivos instaurados por Pierre Sage. Asimismo, ilustra su capacidad para conciliar el rigor táctico con la libertad de expresión, permitiendo que sus jugadores se adapten a las dificultades del juego respetando el marco colectivo. Descubrimos así a un equipo del RC Lens particularmente coherente y agradable de analizar en su fase defensiva. La importancia del uso de la amplitud del campo en fase ofensiva Aquí tienes una versión mejorada de tu texto, con mayor fluidez, una sintaxis corregida y las ideas clarificadas, manteniendo tu intención inicial: En fase ofensiva, Pierre Sage opera con cierta magia. Posee ideas muy firmes en esta fase de juego, al tiempo que concede una gran libertad a los jugadores para que expresen su creatividad. Gracias a esta gestión, los jugadores se sienten plenamente implicados en el proyecto. Y, lógicamente, cuando un jugador disfruta y se beneficia de esa libertad, se compromete aún más para dar el máximo al servicio del colectivo. En esta fase, destacaremos la importancia de la amplitud del campo. En efecto, el equipo de Pierre Sage evoluciona a menudo en un 1-3-4-2-1 o en un 1-3-4-3. Lo que resulta particularmente interesante es la libertad que tienen los jugadores para permutar y cambiar de zona, siempre respetando la estructura colectiva. En este sistema, la ocupación de la amplitud es esencial, especialmente gracias a los carrileros o a las permutaciones entre jugadores. Este uso de la banda permite potenciar la calidad de centro de los jugadores de banda, pero también explotar los espacios-tiempos interiores gracias a juegos en diagonal muy interesantes de observar. Para terminar, el RC Lens en fase ofensiva puede proponer numerosas variantes gracias a esta libertad otorgada por Pierre Sage a sus jugadores. En resumen, se puede decir que, incluso en fase ofensiva, la cita de Bruce Lee encaja perfectamente con el funcionamiento de Pierre Sage y de su equipo. En este capítulo vamos a analizar dos formas de atacar del RC Lens. La primera se basa en un juego combinado en diagonal que permite explotar los espacios-tiempos interiores. La segunda se apoya en el uso de los centros gracias a la aportación de los jugadores de banda. En la imagen estudiada, correspondiente al partido RC Lens – FC Metz, nos encontramos en una situación de ataque organizado. En ella se observa rápidamente un juego de posición muy interesante, cuyo objetivo es ocupar al máximo la amplitud del campo para implementar este juego combinado en diagonal. En ese momento, la magia sucede. En efecto, se observa una permutación entre Thomasson (28), que pasa a ocupar la posición de Thauvin (10) en el ataque. Por su parte, este último comprende perfectamente que Thomasson está ganando terreno y ocupa el espacio libre para reubicarse. Esta rotación creará incertidumbre en la organización defensiva del FC Metz, alterando las referencias y las marcas rivales. Los efectos de esta permutación son visibles en la imagen. En efecto, gracias a su desplazamiento, Thomasson (28) se inscribe en una lógica de creación de espacios-tiempos con sus compañeros del RC Lens. Esta dinámica permite liberar a Thauvin (10), pero también a Haïdara (21), quien se encuentra entonces disponible, casi imposible de defender, en el corazón de esa zona. En paralelo, se observa siempre una ocupación de la amplitud del campo en el lado opuesto, asegurada por un jugador del Lens. Esta organización garantiza una ocupación óptima del espacio de juego. Haïdara (21) es habilitado con éxito en el espacio-tiempo interior. Gracias a este primer desmarque, el RC Lens puede acelerar el juego manteniendo una lógica de circulación en diagonal. En ese instante, Haïdara (21) ejecuta un tercer pase en diagonal, orientando el juego del Lens de dentro hacia fuera y encontrando de nuevo a un jugador libre. Sangaré (8) explota entonces el espacio-tiempo creado en la banda abandonando su posición inicial en el centro del campo. Esta proyección rompe aún más el bloque defensivo rival. En este plano amplio se observa también la importancia de la ocupación de la amplitud en el lado opuesto. Esta permite estirar al bloque del FC Metz y ofrecer más soluciones al poseedor del balón, especialmente para activar los espacios-tiempos interiores mediante el juego combinado en diagonal. Sangaré (8) gana metros gracias a su conducción de balón. En ese momento volvemos a encontrar a Thomasson (28), que había permutado con Thauvin (10). Ocupa entonces un espacio-tiempo particularmente interesante para recibir un cuarto pase en diagonal en la progresión del Lens. También es importante destacar el buen juego de posición de Édouard (11), que participa directamente en la creación del espacio-tiempo interior explotado por Thomasson (28). Al mismo tiempo, se dibuja otro espacio-tiempo con Thauvin (10), que se proyecta e ingresa en él. Por último, se observa la continuidad del principio de ocupación de la amplitud, incluso en el lado opuesto, con Sima (19). Con su posicionamiento, impide que el adversario vaya a cerrar sobre Édouard (11), manteniendo así la estructura y las líneas de pase del RC Lens. Thomasson (28) es bien asistido y comprende rápidamente que debe jugar en el espacio-tiempo ocupado por Thauvin (10), que llega de cara al juego en la frontal del área. Nos encontramos aquí en el quinto pase en diagonal de esta acción, lo que subraya la calidad y la fluidez de la secuencia ofensiva. También es fundamental destacar el buen juego de posición de Édouard (11) y de Sima (19), quienes participan activamente en la creación del espacio-tiempo explotado por Thauvin (10). Su posicionamiento permite liberarlo y hacerlo casi imposible de defender en esa zona clave. Como es natural, todo este trabajo en equipo permite resaltar los puntos fuertes de un jugador cuando tiene la posesión del balón. En efecto, el conjunto del juego de posición y de las permutaciones entre los jugadores aporta un elemento fundamental al juego del Lens: espacio y tiempo. Esta imagen es simbólica porque ilustra tanto la libertad concedida por Pierre Sage a sus jugadores como el respeto por su proyecto de juego, notable especialmente a través de la ocupación permanente de la amplitud del campo durante toda la acción. Esto se puede constatar, por ejemplo, con Sima (19), que se encuentra libre en otro espacio-tiempo. Finalmente, Thauvin elegirá la solución individual sacando un disparo que concluirá en gol tras esta magnífica acción colectiva. En esta imagen estamos en el partido PSG – RC Lens. Vamos a analizar otra situación que potencia a los jugadores de banda y su capacidad para centrar. En ese momento nos encontramos en una situación de ataque organizado, manteniendo siempre el mismo principio de ocupación de la amplitud total del campo. En esta secuencia volvemos a encontrar a los carrileros habituales, con Udol (14) como carrilero izquierdo y Aguilar (2) como carrilero derecho. El RC Lens evolucona aquí en una estructura 1-3-2-2-3. El equipo logra romper el bloque parisino gracias a un pase en diagonal que permite explotar el espacio-tiempo de Aguilar (2) en profundidad. Esta situación pone de manifiesto su capacidad para centrar en buenas condiciones. Como se puede ver en el plano, el uso total de la amplitud del campo pone a los parisinos en serios aprietos. En efecto, esta imagen muestra que el juego de posición de los jugadores del Lens obliga al bloque rival a retroceder y a orientar su cuerpo hacia su propia portería. En comparación con el encuentro ante el FC Metz, aquí la profundidad se encuentra más rápido, en un solo pase. Sin embargo, el principio sigue siendo el mismo: respetar el proyecto de juego de Pierre Sage para permitir que los jugadores disfruten de espacio y tiempo. Es esta organización la que libera a los futbolistas y resalta su creatividad en las fases ofensivas. Este plano es interesante porque evidencia una variante en los ataques del RC Lens respecto al partido contra el FC Metz. En efecto, con los jugadores de banda habituales, se observa una gran rapidez en la proyección y la capacidad de centrar muy rápido al área, impidiendo así que la defensa rival se reorganice. Se nota especialmente que los defensores, con los hombros girados hacia su propia portería, sufren la profundidad y la velocidad de ejecución de la acción. Esto ilustra una dificultad para replegarse eficazmente y defender los centros. De este modo, esta secuencia muestra que los equipos de Pierre Sage pueden ser peligrosos tanto en el juego combinado, como ante el Metz, como en ataques más rápidos y directos. El Lens no marcará en esta acción, pero esta imagen ilustra perfectamente la ganancia de velocidad durante la secuencia. En efecto, en ella se observa a Édouard (11) rematar de volea el centro de Aguilar (2), con un tiempo de ventaja sobre el defensor parisino. Seguimos aquí en una lógica de juego en diagonal, más directa esta vez. Esta dinámica permite mover constantemente los hombros de los defensores rivales, desorganizarlos y, sobre todo, hacer que lleguen tarde en su lectura del juego. Para cerrar este capítulo, se puede destacar la «magia» de Pierre Sage, quien logra que se respete un proyecto de juego al tiempo que otorga una gran libertad de expresión a sus jugadores. Este enfoque recuerda a veces a la filosofía holandesa de Johan Cruyff, basada en una estructura clara asociada a la creatividad. En efecto, el fútbol callejero enseña tanto la libertad y la improvisación como la necesidad de un marco para poner en valor esa creatividad. Es precisamente este equilibrio el que Pierre Sage logra instaurar en la Ligue 1 con su equipo. Estos números dan testimonio, una vez más, de la calidad del trabajo del técnico del Lens, tanto en su proyecto de juego como en su gestión humana, permitiendo que sus jugadores expresen plenamente su potencial. Una cosa es segura: Pierre Sage es uno de los entrenadores a seguir de cerca en los próximos años en Europa. Desarrollado por Damien Kosinski.

  • El Toulouse de Carles Martínez Novell

    Por Damien Kosinski. Entrenador y analista individual y colectivo de fútbol. Autor del libro "Espacio y Tiempo en el Fútbol" publicado por la editorial LIBROFUTBOL.com. Inicios y formación Carles Martínez Novell se formó como entrenador en España, donde desarrolló una sólida base táctica y una profunda comprensión del fútbol asociativo. Desde muy joven se orientó hacia el análisis minucioso del juego y la formación integral de futbolistas juveniles en entornos de máxima exigencia, lo que le permitió forjar una gran reputación en el desarrollo técnico, la optimización del talento y el diseño estratégico. Su enfoque combina la prestigiosa tradición del fútbol español con las herramientas analíticas más modernas del panorama actual. Carrera como entrenador Entrenó, entre otros, en las categorías inferiores del FC Barcelona y del RCD Espanyol antes de dar el salto al fútbol internacional. Trabajó en academias y clubes de Oriente Medio, donde adquirió experiencia en diferentes contextos futbolísticos. Más tarde se marchó al Kuwait Sporting Club, donde ocupó cargos importantes dentro del cuerpo técnico. Esta experiencia le permitió llamar la atención para consolidarse como primer entrenador. Toulouse FC En 2023, se convirtió en el director técnico del Toulouse Football Club (TFC), club de la Ligue 1, sucediendo en el cargo a Philippe Montanier. En Toulouse, se destacó por: Un estilo de juego basado en la posesión y la construcción desde el fondo. Una clara voluntad de desarrollar jóvenes talentos. Un enfoque moderno inspirado en el fútbol español. Estilo y filosofía Carles Martínez Novell es considerado un entrenador moderno, influenciado por el fútbol de posición. Prioriza: El dominio del balón. La inteligencia táctica. El desarrollo individual de los jugadores. La formación 1-5-4-1 en fase defensiva Como se puede apreciar en esta imagen (OM vs. Toulouse FC), Carles Martínez Novell utiliza a menudo una formación 1-5-4-1 en fase defensiva. Esta organización ofrece una gran estabilidad y empuja al rival a cometer errores técnicos, obligándolo a jugar en espacios laterales muy reducidos, lo que favorece transiciones interesantes para su equipo. Asimismo, en caso de un juego en largo buscando la profundidad, permite beneficiarse de una superioridad numérica para gestionar mejor estas situaciones, antes de asentar una fase de posesión desde la defensa. En esta otra imagen, nos situamos en el partido FC Metz – Toulouse FC. Volvemos a encontrar una defensa de cinco, pero en una fase de basculación defensiva. Se observa, concretamente, cómo el carrilero derecho salta hacia el poseedor del balón, lo que genera una superioridad numérica de 3 contra 2 en la zona de influencia y puede activar una transición para el Toulouse. A pesar de este salto, la línea defensiva conserva su estabilidad manteniéndose organizada como una línea de cuatro. También se destaca la línea de cuatro mediocampistas, así como el delantero centro posicionado bastante alto, con el fin de aportar densidad, defender los espacios y quedar disponible en caso de una transición defensa-ataque. La formación 1-3-4-3 en fase ofensiva En esta imagen, observamos el partido entre el OGC Niza y el Toulouse FC. El equipo tolosano adopta aquí un sistema 1-3-4-3 en fase ofensiva, una organización destinada a ser utilizada con regularidad esta temporada. Esta estructura permite explotar al máximo el ancho y el largo del terreno de juego. Pero más allá del sistema, el sello de Carles Martínez Novell se nota especialmente a través del juego de posición. En efecto, esta disposición permite a los jugadores del Toulouse estirar el bloque del Niza, haciendo emerger espacios-tiempos en el interior del mismo. A lo largo de la temporada, el Toulouse busca especialmente explotar los carriles interiores (medios espacios) cercanos a las bandas para crear circuitos de pases en triángulo, involucrando al carrilero, al mediocampista central y al extremo. Como se puede ver en esta imagen, se busca de gran manera el circuito en triángulo, explotando a la vez los espacios-tiempos interiores del bloque del OGC Niza. Gracias a esta organización, Carles Martínez Novell potencia las cualidades de sus futbolistas ofensivos, permitiéndoles proyectarse y encarar en el último tercio. En este plano, se comprende mejor la estructura del equipo y el impacto del juego de posición. En efecto, el poseedor del balón dispone de tiempo y espacio para romper líneas en el último tercio, aportar velocidad y luego atacar el área para lanzar el centro. En paralelo, el bloque del OGC Niza llega un tiempo tarde al ajuste defensivo, consecuencia directa del juego de posición implementado por Carles Martínez Novell. Esta situación acentúa la deformación del bloque de Niza y abre espacios en el lado opuesto al balón, aprovechables sobre todo en caso de un centro. Esta imagen ilustra a la perfección la complementariedad entre el dominio del juego de posición de Carles Martínez Novell y el uso del sistema 1-3-4-3 en fase ofensiva. Como era de esperar, esta organización permite ocupar todo el ancho de la cancha. En esta toma se observa que el centro se ejecutó correctamente y que el carrilero derecho del Toulouse FC aprovecha el espacio creado para llegar a rematar. Este movimiento evidencia los efectos de esta estructura: al jugar frecuentemente en diagonal para desorganizar al bloque rival, el Toulouse logra generar, en el momento clave, una superioridad numérica alrededor de la zona del balón. Conclusión Se observa así, en el Toulouse, una auténtica variedad en sus registros ofensivos: ataque organizado, transiciones y jugadas preparadas. Esta riqueza conceptual y metodológica dotó al equipo de una tremenda imprevisibilidad, convirtiendo al club en una propuesta sumamente interesante de seguir en la Ligue 1 durante esta campaña. Se trata de una dinámica de crecimiento continuo que deja un gran legado táctico y que podría consolidarse definitivamente en la élite del fútbol francés si el trabajo colectivo de la plantilla continúa asimilando estos automatismos en esta misma dirección, incluso tras la salida de Martínez Novell. Desarrollado por Damien Kosinski.

  • Claudio Coutinho: el arte de comandar

    Por Ricardo Guerra . Máster en Fisiología Deportiva. El estadio de Rosario Central, el Gigante de Arroyito, es una auténtica ratonera: recuerda mucho a La Bombonera, el mítico estadio de Boca Juniors, donde la distancia entre la pared, el terreno de juego y las líneas del campo es casi inexistente. Aquella noche, los hinchas presionaron al jugador, insultándolo constantemente y lanzando diversos objetos al terreno de juego. Daba la impresión de que estaban dispuestos a invadir el campo en cualquier momento. En el fondo, jugar en un lugar como ése es como jugar en un infierno. El ambiente era tan hostil que esa noche el Gigante de Arroyito hizo que la Bombonera pareciera Disneylandia. La presión que rodeaba a este partido era monumental. El seguro, constante e inteligente central de la selección brasileña, Amaral, me dijo por teléfono: "nos acostamos a las cinco de la mañana. Había un sinfín de fuegos artificiales. La policía no cerró una zona más amplia, sino sólo una manzana alrededor del hotel. Hubo fuegos artificiales toda la noche. Y seguían apuntando al hotel y a las ventanas de las habitaciones en las que estábamos". "nos acostamos a las cinco de la mañana. Había un sinfín de fuegos artificiales. La policía no cerró una zona más amplia, sino sólo una manzana alrededor del hotel". Así que no es cualquier jugador el que tiene la disposición y el carácter para enfrentarse a un partido así. Características como el coraje y el control emocional son, por tanto, primordiales. En aquel momento, no había espacio para diletantes, sería un enorme desafío encontrar en el panorama futbolístico actual un partido con tanta vitalidad, vigor físico y fiereza en el marcaje como aquel encuentro de la Copa Mundial de 1978 entre Brasil y Argentina, que ha pasado a la historia como la famosa " Batalla de Rosario ". También conviene recordar que los árbitros del futbol de antaño eran más tolerantes con las infracciones y permitían jugadas mucho más violentas y dudosas que en la actualidad. En aquella época, las peleas en el campo a menudo iban mucho más allá de los límites permitidos por las reglas del juego. En resumen, no cualquier entrenador tiene la capacidad parar preparar a un grupo de jugadores para semejante proeza en la casa del anfitrión. Y lo que me impresionó de los jugadores de Coutinho fue ese implacable ímpetu de vigor físico, ese férreo marcaje y esa cobertura de los espacios, así como el hecho de que se enfrentaran al rival de igual a igual. En aquel partido, el espíritu feroz, la motivación y la extrema disposición de nuestros jugadores, así como la organización táctica de todos los elementos, especialmente en el sistema defensivo sin posesión del balón , constituyeron un factor histórico y sin precedentes en el fútbol brasileño hasta entonces. El coraje demostrado por los jugadores brasileños en aquel partido es sencillamente inolvidable y marca un hito en la historia del fútbol de Brasil. Inmediatamente llegué a la conclusión de que el comportamiento de nuestros jugadores era especial y que una persona con grandes dotes de liderazgo y gestión humana estaba detrás de aquella hazaña. ¿Quién, en aquel cuerpo técnico, era capaz de preparar tan bien a Brasil en el aspecto psicológico del juego? Independientemente de que el espectador prefiera un juego más ofensivo o defensivo, está claro que la entrega y la fuerza mental mostradas por los jugadores brasileños fueron innegables, así que la pregunta anterior cobra aún más relevancia. Me pregunté si había un psicólogo en el cuerpo técnico brasileño. Al fin y al cabo, Brasil había recurrido a un psicólogo en 1958 y 1962, pero no había constancia de que hubiera un profesional en el campo en 1978, durante la Copa Mundial. Había rumores de que sí. Pregunté a varios jugadores que militaban en aquella selección y ninguno me confirmó la presencia de un psicólogo en el cuerpo técnico, así que busqué en la literatura académica y encontré un estudio que describía el papel de los profesionales de la psicología deportiva en la selección brasileña. En ese artículo se relataba el paso de un psicólogo por las selecciones nacionales de 1958 y 1962, pero nada sobre el equipo de Claudio Coutinho. Con el deseo de aclarar las cosas de una vez por todas, decidí ponerme en contacto con los investigadores que escribieron el artículo para averiguar si los psicólogos de 1958 y 1962 también habían trabajado con la selección de 1978. Uno de ellos me contestó que ese profesional nunca había trabajado con la selección. A pesar de esta confirmación, la pregunta seguía inquietándome ¿Quién podía ser tan capaz de dirigir y preparar a esos guerreros con tanta entereza para un partido de fútbol? Estaba seguro de que allí había alguien muy bien preparado y con mucha experiencia para movilizar a un grupo de deportistas en torno a unos objetivos comunes. En aquel momento todavía estaba al principio de mi curiosidad por Claudio Coutinho y su meteórico ascenso dentro del fútbol brasileño. Pero a medida que avanzaba en mi investigación sobre este gran entrenador empecé a darme cuenta de que poseía un don que había sido poco investigado y discutido. Seguramente su capacidad para liderar, motivar, gestionar, empatizar y comunicarse tan eficazmente con un grupo de jugadores ha sido una de sus virtudes menos estudiadas a lo largo de los años. Cabe recordar que, en general, Coutinho y su legado han sido poco analizados y estudiados. Una de las mayores virtudes de Claudio Coutinho era su flexibilidad de pensamiento . Demostró esta capacidad tratando a cada jugador de forma específica según sus necesidades. También cambiaba la alineación del equipo en función de las particularidades del rival. Al mismo tiempo, tenía la capacidad de elegir a los mejores jugadores para los requerimientos de un momento dado, así demostró su perspicacia en el partido de Rosario, cuando alineó al temido Chicão junto a Batista para cerrar completamente el centro, formando una barrera ante la defensa brasileña. Curiosamente, no fue sólo la exigencia táctica lo que le hizo elegir a Chicão. La ocasión requería alguien con mucha personalidad y coraje. De hecho, el centrocampista defensivo era un gigante psicológico, incapaz de ceder en ningún momento, y mucho menos en una ocasión tan solemne y crítica como aquel partido. Del mismo modo, Chicão era frío, reflexivo y consistente en su forma de jugar. Antes del Mundial, Chicão declaró a la revista Manchete Esportiva : "me controlo. Justo ahora, en Chile, jugando la Libertadores, me enfrenté a dos equipos llenos de jugadores argentinos. Palestino y Unión. Me dieron un codazo en la boca, incluso sangró; me callé. Luego recibí otro, me quejé al árbitro Ramón Barreto, que dijo que mi rival lo había hecho « sin querer » . Lo aguanté todo. Sólo que, al final, llamé a su central y le dije: « gringo, no te preocupes, ya te buscaré en Brasil » ". Era un líder en el campo, y aquella noche en Rosario fue el jefe del partido. En total comunión con Batista, abogó por una vigilancia constante en la defensa del equipo brasileño. Cuando le pregunté a Amaral si Chicão era comunicativo durante el juego, en pleno partido, me dijo: "Chicão daría su vida por ganar el partido y por verte hacerlo bien". Era un tipo humilde, pero no se andaba con tonterías. Si veía que alguien del otro equipo jugaba de forma desleal contra uno de nuestro equipo, iba, se ponía encima y decía: "aquí no, aquí va a pagarla" y lo cazaba en el momento oportuno. Nos daba una seguridad total. Aquella noche, el equipo dirigido por el capitán Claudio Coutinho no se dejó intimidar en ningún momento e incluso superó a los argentinos en las patadas. No es cualquier entrenador el que puede infundir tanto coraje a un grupo de jugadores, sobre todo en las condiciones en las que se jugó aquel partido. Por momentos se veía que los argentinos estaban realmente intimidados. Chicão , por ejemplo, los miraba como si estuviera jugando en casa, era un jugador que se entregaba en cuerpo y alma en favor de objetivos comunes que redundaban en el bien del equipo en su conjunto. Aquella noche, Coutinho lo había sacado a relucir quirúrgicamente. En una sociedad que a menudo glorifica al individuo, generando a veces obsesiones patológicas en torno a diversas celebridades y artistas, en la que las personas sólo buscan beneficiarse a sí mismas, no hay tarea más ardua que convencer a jugadores millonarios, con egos sobre inflados, de que subyuguen sus ganancias individuales en favor de los intereses del equipo . Si a esta problemática realidad añadimos el individualismo extremo y todas las banalidades y vulgaridades que rodean a esos individuos, la gestión humana eficaz de estos equipos de fútbol puede convertirse en una tarea descomunal. Curiosamente, los dotes de liderazgo de Coutinho serían aún más valiosos hoy en día. El ejemplo actual de los Dallas Cowboys ilustra este problema. De hecho, ese equipo cuenta con jugadores considerados como los mejores en casi todos los ámbitos, pero son auténticas estrellas sin ningún tipo de conexión entre ellos. En las últimas temporadas, a pesar de tener un equipo lleno de estrellas, no han conseguido ganar ni un solo partido en los playoffs. En resumen, no tienen liderazgo ni dentro ni fuera del campo. Como dijo Rex Ryan: "la prioridad tiene que ser el equipo, no el individuo, dejar de ir detrás de las estrellas y buscar jugadores que jueguen para el equipo en su conjunto". "la prioridad tiene que ser el equipo, no el individuo, dejar de ir detrás de las estrellas y buscar jugadores que jueguen para el equipo en su conjunto". La selección brasileña en los últimos Mundiales es un claro ejemplo de falta de liderazgo y cohesión interna en torno a objetivos de mayor valor. Necesitamos un líder que dé a estos jóvenes objetivos en favor del conjunto, de mayor fuerza, objetivos que trasciendan el ego, que sean duraderos y de valor inconmensurable. La atención, dentro y fuera del núcleo de un equipo, no puede girar en torno a lo superficial. Si las trivialidades y el fetichismo ocupan la mayor parte del tiempo de los "narcisos" de un equipo, oscureciendo su concentración en la preparación de un partido, deberían extirparse. Necesitamos jugadores que sean estrellas, pero que también tengan una mentalidad mucho más aguerrida , comparable a la de los jugadores de hockey sobre hielo. En ese deporte no hay florituras. Hay estrellas sin dientes, con la nariz torcida y la cara ensangrentada. Son menos egocéntricos y están dispuestos a darlo todo por el equipo. Hoy en día, en cambio, no es extraño ver cómo algunos futbolistas se comportan como auténticas divas. En baloncesto, Dennis Rodman jugaba a menudo con el pelo teñido de rosa, pero a la hora de la verdad, no corría de la ocasión. Tenía a su lado a grandes individuos que le echaban en cara cuando se pasaba de los límites. En aquel equipo de los Chicago Bulls, nadie hablaba más alto que Michael Jordan. Al mismo tiempo, los conocimientos de psicología y gestión humana del entrenador Phil Jackson eran sencillamente épicos y bien conocidos. El 1-7 contra Alemania , la mayor vergüenza de la historia del fútbol brasileño, sigue estando muy mal explicado. Una aberración es el hecho de que, con tanto talento, no llegásemos ni siquiera a semifinales en los últimos Mundiales. Si después de ser convocado, un futbolista va con una mentalidad desganada, despreciando la competencia y pensando en sus vacaciones, no hay talento que pueda resolver la situación. Muchos van con un espíritu de total comodidad porque ya han hecho fortuna. El célebre boxeador estadounidense Marvin Hagler dijo una vez: "es muy difícil levantarse temprano por la mañana para correr cuando duermes en pijama de seda". Aquí es donde entra de nuevo la sabiduría del capitán Claudio Coutinho. Antes de elegir la plantilla definitiva, Coutinho hizo un estudio detallado de decenas de características de los jugadores que observaba. Tenía informaciones confidenciales que incluían desde las modas técnicas hasta los hábitos sociales. Sabía quién bebía, quién fumaba, quién dormía temprano y quién tenía problemas familiares. Era un hombre muy bien informado. Hoy parece impensable que un seleccionador descarte a un jugador por fragilidad mental, sobre todo cuando ese jugador está representado por un mega empresario o tiene otros intereses financieros detrás. En el Mundial 2022 se vio incluso a jugadores devorando carne bañada en oro en una churrasquería qatarí, en un acto completamente estúpido y sin sentido. Tal actitud es una demostración de su falta de sabiduría y discernimiento. Muchos de ellos parecen niños malcriados y mal instruidos que necesitan desesperadamente ser rescatados y reeducados. Requieren un maestro con sabiduría, alguien a quien puedan admirar y dar ejemplo, que les muestre cómo priorizar lo que es digno. Claudio Coutinho poseía precisamente esa capacidad; era un hombre digno y altruista, que mostraba moderación y modestia en su comportamiento: cualquier reconocimiento que le llegaba, lo dirigía a sus jugadores. Tenía una sensibilidad única para percibir el estado de ánimo de sus jugadores. Se preocupaba por quien estaba en el banquillo, por quien estaba fuera. Los que no jugaban el miércoles se entrenaban el jueves, y ahí ponía en práctica todos sus conocimientos de psicología. Todos se sentían bienvenidos y parte de un grupo. En una conversación con Savva Biller, portero reserva en los Aztecas de Los Ángeles, me dijo: "me hablaba como si yo fuera la persona más importante del equipo. Cuando me hablaba me hacía sentir como si fuera el portero titular". "me hablaba como si yo fuera la persona más importante del equipo. Cuando me hablaba me hacía sentir como si fuera el portero titular". Ante una figura con tal liderazgo y sentido de la justicia, los jugadores están dispuestos a darlo todo por su entrenador. Julio César me lo dijo claramente: "Coutinho no me convocó para unos amistosos. Él sabía que yo estaba disgustado. Un día, de la nada, vino a mi favela, fue a mi barracón, se sentó a mi mesa y tomó 'sopa de escombros' conmigo y con mi madre. ¿Entienden? Fue allí a disculparse por no haberme llamado... ¿cómo no salir al campo por un hombre así?". El central Amaral fue tajante: "su personalidad era sorprendente. Respetaba a todo el mundo. Le gustaba que le llamaran Coutinho. No hacía falta llamarle 'profesor'. Era un tipo abierto... Le gustaba que todo el mundo participara e intercambiara ideas". "Fue allí a disculparse por no haberme llamado... ¿cómo no salir al campo por un hombre así?" Coutinho era un educador. Adílio fue rotundo al opinar sobre él: "Coutinho era un educador muy fuerte en la noción de la vida y del comportamiento. Tuve la suerte de conocerlo... recibí muchos consejos de él, que me mostró el camino. Y yo lo seguí". En este mundo moralmente relativista, un jugador no sólo necesita un entrenador, sino un educador, un maestro y un líder. Sería imposible entender la filosofía y la pedagogía de Claudio Coutinho sin ahondar en su pasado militar. Claudio Coutinho estaba lejos de ser algo parecido a un autoritario. Al contrario, tenía mucho carácter y una personalidad firme, pero al mismo tiempo, era extremadamente empático y abierto al diálogo. Antes del Mundial declaró: "hay diferentes tipos de entrenadores... lo importante es saber utilizar tu autoridad. Y cuanto menos la uses, mejor. La autoridad se pierde rápidamente". Mientras la sociedad civil se caracteriza por el egoísmo y el materialismo exacerbado, las filosofías vinculadas a los códigos guerreros dan mayor importancia y valor a la cohesión, el honor y una mentalidad mucho más altruista. Una mayor dosis de estos valores espartanos es lo que necesitamos en nuestras selecciones nacionales. Coutinho también estaba orgulloso de ser brasileño y no tenía ningún complejo de inferioridad. Hablaba de igual a igual con periodistas de cualquier parte y concedía entrevistas en varios idiomas. Empoderaba a sus jugadores con su retórica. Durante la gira antes del Mundial, tras un partido contra Inglaterra en Wembley, comentó: "solían decir que para asustar a un jugador brasileño basta con darle duro... ahora nos llaman animales. Yo no ordené la paliza... pero la orden fue que nadie huyera del palo. Y eso es lo que hace este equipo". El prejuicio y la mentalidad colonialista continúan hasta hoy. Si Alex Ferguson se acercara a Coutinho con ese tipo de tonterías, le patearían el trasero. Cuando un periodista inglés le preguntó si consideraba que Brasil estaba suficientemente europeizado, respondió: "estamos tan brasileñizados como usted siempre ha pretendido". La inteligencia de la respuesta es sencillamente espectacular. ¿Cómo es posible que un líder así no sea capaz de empoderar a sus seguidores? "estamos tan brasileñizados como usted siempre ha pretendido" ¿Alguien cree que si Claudio Coutinho hubiera estado al mando durante la derrota por 1-7 ante Alemania, sus jugadores habrían permitido semejante ignominia? Eran un puñado de jugadores sin coraje, sin vergüenza, sin sangre en las venas. La tremenda voluntad mostrada por Brasil en la "Batalla de Rosario" no se vio ni de lejos en las actuaciones de esa selección nacional. El ya mencionado Marvin Hagler mencionaba que uno de los factores que le motivaron fue cierto miedo que cargaba consigo: "hay un monstruo que sale de mí cuando estoy en el ring... me recuerda los tiempos en que no tenía nada... me asusta". Hagler luchó como un león. Hoy sería muy difícil encontrar en nuestras selecciones nacionales a un tipo con semejante motivación. Con los bolsillos llenos, algunos se creen por encima del bien y del mal. El "capitán" del equipo en octavos de final contra Chile ya lloraba antes de los penales y pedía ser el último ejecutante. Un ejemplo absurdo de falta total de liderazgo. Con un "líder" así, ¿qué podemos esperar de los que se supone que lo siguen? Recuerdo a Romário caminando con fe, dispuesto a morir de pie si era necesario en la final de 1994. Recuerdo a Zico con todo el coraje cogiendo el balón para tirar en la tanda de penaltis contra Francia, incluso después de haber fallado uno durante el partido. Sería difícil encontrar mayor valentía. Claudio Coutinho fue un " cometa " que cruzó los cielos de Brasil con una velocidad nunca vista. Mientras estuvo allí, lo dio todo por Brasil, amó a su país y dio la cara. En Argentina, lo dejó todo en los campos de batalla. Fue envidiado por tener conocimientos que nadie más tenía. Sin embargo, para muchas de las personas que estuvieron a su cuidado, dio luz y esperanza donde reinaba la oscuridad. Y formó una galaxia. Coutinho fue y sigue siendo eternamente amado por la Nación Rubro-Negra. Creo firmemente que si hubiera tenido más tiempo al frente de la Seleção , habría ganado un Mundial. Cuando le dije a Julio César que Coutinho me parecía casi un psicólogo, me respondió enseguida: "viejo... era mucho más que un psicólogo. Su conocimiento era absurdo, viejo. El hombre tenía mucho más conocimiento que un psicólogo; era un psiquiatra. Viejo, él era un psiquiatra ". "viejo... era mucho más que un psicólogo" Capitán Claudio Coutinho: ¡lo amas o lo dejas! Desarrollado por Ricardo Guerra .

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